21 de febr. 2011

Istanbul, Bòsfor, Pamuk

El placer de pasear por el Bósforo se debe a que uno siente que se halla en un mar en movimiento poderoso y profundo dentro de una ciudad enorme, histórica y descuidada. El paseante, avanzando a toda velocidad por la corriente del Bósforo, nota que le sobrepasa la fuerza del mar en medio de la suciedad, el humo y el ruido de una ciudad superpoblada, e intuye que todavía les es posible estar solo y ser libre entre tanta gente, tanta historia y tantos edificios. (...) La vida no puede ser tan mala - pienso a veces -  cuando, al menos, uno puede ir a darse un paseo por el Bósforo. PAMUK, Orhan. Estambul, ciudad y recuerdos.






 

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