Sempre m'han cridat molt l'atenció l'estètica i la moral dels llocs "on es fan negocis". Els veig com a espais ficticis i mediocres presuntament moderns i elitistes, decorats teatrals en què les coses humanes s'amaguen sota valors trampossos, vestits cars i menges estrambòtiques. En aquesta ocasió, les fotografies estan fetes al Canary Wharf londinenc. Siempre me han llamado mucho la atención la estética y la moral de los espacios donde "se hacen negocios". Se me antojan espacios ficticios y mediocres, presuntamente modernos y elitistas, tristes decorados teatrales en los que las cosas humanas se esconden bajo valores tramposos, vestidos caros y manjares estrambóticos. En esta ocasión, las fotos pertenecen al Canary Wharf londinense.
Colgada en mi pared tengo una talla japonesa,
máscara de un demonio maligno, pintada de oro.
Compasivamente miro
las abultadas venas de la frente, que revelan el esfuerzo que cuesta ser malo.
La máscara del mal. Bertolt Brecht (1942)







En relación con el "show business" me gustan las tres primeras. Sobretodo la primera por la representación de la unión entre tiempo y producción que tanto se encargan de recordar los propietarios de esas moles de oficinas, nuestras fabricas a vapor del siglo XX.
ResponEliminaUn saludo.
Totalmente de acuerdo con tu apreciación. Dudé mucho entre colocar esa foto en primer lugar o al final. En todo caso, gracias a tu comentario, me doy cuenta de que tiene sentido tal cuál. Manel
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